¿Por qué he escogido este nombre?

He escogido el nombre de Egeria porque me gustan los niños y, al ser ésta, la protectora de ellos y de las embarazadas me siento identificada con ella y con su labor. También me gusta su labor de justiciera, me gusta que haya justicia para todos por igual, todos se merecen que sean justos con ellos independientemente de su proveniencia.

EGERIA, MITOLOGÍA ROMANA

Egeria en la mitología romana era una de las ninfas de Venus que vivía en la fuente del manantial de Porta Capena (Roma).  Era Diosa de las fuentes y los partos y su función consistía en proteger a las novias (futuras madres) y a las embarazadas, se decía que adivinaba el futuro del recién nacido. 

Estaba casada con Numa Pompilio (2º rey de Roma, quién creía que Júpiter había dotado a Egeria con grandeza, Minerva con sabiduria, Juno con amor por la naturaleza, y Venus con belleza) a quién enseñó a ser justo y sabio. Le inspiró legislación religiosa; también le enseñó plegarias y conjuros eficaces. Éste rey escribió todas las enseñanzas de Egeria en pergaminos que constituyeron 'Los Libros Sagrados' que fueron enterrados junto a su cuerpo. Al morir él, Egeria lo transformó en un pozo en Ariccia que gemía al igual que ella al fallecer Numa y lloró tanto que se convirtió en fuente.




Cuenta la leyenda: "En un importante manantial, habitaba la ninfa Egeria, amante de Numa, el famoso sacerdote-rey. Cuenta la tradición que Egeria acudía a diario a conversar con las nueve musas, inspiradoras de la poesía, la música, la danza, la astronomía y otras artes, transmitiendo estos conocimientos, que de ellas aprendía, a Numa, quien, de esta forma, pudo crear y organizar el calendario litúrgico romano, fijando las fechas de las festividades dedicadas a cada dios, la ceremonias y la legislación oportuna. Cuando con el correr de los años falleció Numa, Egeria se sintió tan desconsolada que todas las ninfas y la misma Diana acudieron en su consuelo. La diosa acabó convirtiéndola en un claro y fresco manantial."